Maduras pelirrojas teniendo porno anal

Maduras pelirrojas teniendo porno anal

Descripcion porno: Se separó de mí para alcanzar un respaldo triangular que colocó a la altura de mi talle; situándome sobre él, boca debajo, mi cuerpo quedó arrugado en dos con el culo bien en fastuosidad. Se puso aceitón en las manos y empezó a masajear mis posaderas; las amasaba, las retorcía; las abría y las cerraba y aquellos movimientos me encendían sobremanera.

Lo sabía, me sabía deseosa de su boca, de su lengua, y me la dio; su lengua recorriendo las pompis se acercó a la entrada, acariciada ahora por uno de sus corazón; su lengua lamía afueras del gordo que acababa de colarse y se removía adentro provocando dilatadas olas de placer.

No fui consciente de la contigüidad de su muchacha en mi culo, inclusive que la sentí dentro, toda adentro. Empezó entonces un moroso convexidad que hacía que notara cada centímetro entrando en mí, provocando un alteración tras ajeno, jadeos ahora incontrolados, palabras que se escapaban de mi boca pidiéndole que no dejara de follarme.

El ritmo iba en acrecentamiento; agarraba mis caderas arremetiendo contra mi cuerpo. Paraba y me besaba, boca, alzacuello, espalda y volvía a darme con fuerza; se deshacía en gemidos y las embestidas eran cada vez más fuertes, más profundas. Pendiente de mis sacudidas, sintiendo mis contracciones en su moza, dejó de follarme. Quitó el cuadrante, arrastró mi cuerpo al borde de la andas, levantó mis piernas y abriéndolas hundió su boca en mi coño provocando olas que hacían que mi cuerpo se retorciera y que agarrara su cabeza para apretarla más contra mí. Gritando, entregada a la lujuria, le tiraba del filamento y le pedía que me mordiera, que me follara con su lengua.

Se incorporó; colocado entre mis piernas que ya descansaban sobre sus hombros, arremetió contra mi húmedo ojal. La fuerza de las embestidas era igual que hacía saltar mis tetas. Exento descanso, a un ritmo bestial, entraba y salía.

Apoyada en los codos, podía ver como toda su polla entraba en mí y aquella visión anejo con sus bestiales embestidas, hoy sus huevos entraban en mí, estuvieron a punto de hacerme estallar.

Sabía que me tenía a punto y no quería que me fuera ahora; dejó de follarme para metérmela en la boca; yo mamaba con exasperación aquella moza que tanto placer me estaba dando; agarraba mi cabeza y empujaba contra mi boca, encabritado; sacaba la pene para meterme los chichón que yo mordisqueaba inclusive hacerlo gritar; era placer y era congoja.

Mis piernas abrazaban su cintura en el tiempo que volvió a comerme el culo para follarlo nuevamente; los dos estábamos tremendamente excitados, a punto. Me pidió entonces que le apretara firmemente los chichón; sus manos se agarraban a mis tetas, amasaban mis caderas y me follaba falto pachorra haciendo que cada arremetida fuera un lloro, un ataque continuo. La presión que ejercía en sus chichón hacía hoy que gritara de purito dolor en el tiempo que inició la frenética cabalgada que me llevó al espasmo.

Demudado, salió de mí; acariciando mis tetas y mi coño y llevando mi cabeza al canto de la angarillas, me la metió en la boca para librar la dureza perdida tras el aplastamiento de abultamiento. Empujaba enfebrecido llevándome a la repugnancia; sentía que me ahogaba. Dándose cuenta, hizo que me pusiera a cuatro patas en la litera; se colocó tras de mí embistiendo desde atrás; se corria  contra mis nalgas violentamente, con fiereza. Y hoy nuestros cuerpos eran lloro, ya nuestros gritos anunciaban el estallido. Y actualmente nuestros cuerpos caían exhaustos sobre la andas; y ya todo era linfa; y hoy el placer era cálido, líquido.

Una semana más tarde, después de haber pasado toda la hebdómada pensando en lo ocurrido y deseando ardientemente volver, pedí cita con Hugo y volví.
Duracion: 13:03
Puntuacion de la pelicula porno: 81

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